17 junio, 2008

Volver

Hay lugares a los que volvemos una y otra vez. Unas veces, las menos, físicamente; la mayoría, con el pensamiento. Lugares que mientras no pisamos, gustamos de volver la vista hacia ellos, ya sea paseando por nuestra memoria o trazando planes para el futuro.
Juan Ramón Jiménez tenía Moguer, al igual que Yeats su pacífico Innisfree. Los reyes antiguos, cuando podían, dejaban el tumulto de palacio en pos de Babia, al igual que Napoleón soñaba desde Elba con volver a su trono y sus conquistas.
No todos habitamos los mismos sitios ni volvemos la vista hacia los mismos lugares. Hay quien lleva el hogar en el corazón, y mientras pasa el día en la oficina, recuerda la sonrisa de su amada o se pregunta qué le contarán sus hijos cuando regrese. Otros, por el contrario, vuelven a casa con la jornada en la cabeza, y durante la noche, anticipan el trabajo del día siguiente.
¿Qué lugar es el hogar y cuál la lejanía? ¿Qué suelo añoramos pisar y qué espacio habitamos por obligación? Esto es algo que depende de cada uno.
Todos recorremos multitud de lugares, pero sólo uno de esos lugares nos acompaña siempre en nuestra mente, sólo a uno de esos lugares es al que regresamos, al resto simplemente vamos.
Hay personas que abandonan el trabajo para regresar a su casa, mientras que otras dejan su casa para volver al trabajo. Cada uno tenemos nuestro centro, nuestro eje, que define desde dónde miramos en unas ocasiones y hacia dónde volvemos la vista en otras. Un punto de referencia que aunque a veces nos limite, nos da perspectiva y propósito.
Como una cometa cuya cuerda la mantiene atada al suelo y a la vez la permite volar.
Como una tierra húmeda en la que hundir las raíces o un Sol hacia el que estirar las ramas.

A veces estos lugares cambian, se alternan e intercambian posiciones. Lo añorado se vuelve realidad, y la realidad, al tenerla en nuestras manos, se hace menos deseable que lo que tuvimos antes.
Como el marino que añora la patria mientras navega hacia tierras lejanas, y al volver a casa, comienza a echar de menos la compañía de las olas y la visión de costas extrañas.
Esta alternancia, este aparentemente caprichoso devenir de la voluntad, aunque parezca una muestra de futilidad o inconsistencia, puede ser beneficioso y enriquecedor. Un vino del que se bebe constantemente, por muy delicioso y fragante que sea, puede acabar volviéndose como agua al paladar.
Pero no sólo eso, no sólo la rutina difumina nuestra percepción de las cosas, los deseos también tienen una vida limitada. Un deseo que se mantiene mucho tiempo sin satisfacer acaba tornándose en frustración o melancolía, mientras uno que se sacia constantemente, desaparece, sin más, entre lo cotidiano. Por eso perseguimos unos deseos mientras guardamos otros más desgastados por el uso, esperando pacientemente a que recuperen su brillo y puedan tomar de nuevo el relevo en nuestra mente.
Como la golondrina que busca el fresco del Norte en verano y acude a la calidez del Sur en invierno.
Como la tierra sin cultivar, que descansa bajo el barbecho, imaginando la cosecha de la siguiente estación.

Los pies en un lugar y la vista en otro. La mayor parte del tiempo la vista reposa en lo que llamamos hogar. Muchas veces incluso, pies y ojos descansan allí, reunidos, satisfechos; en calma por encontrarse ambos en el mismo lugar. Pero incluso allí, en el hogar, a veces surge la inquietud y la mirada se posa en otro sitio y los pies emprenden camino hacia allí.
Entonces, el hogar se refugia de nuevo en nuestro corazón y vuelve a ser punto de partida y de futuro retorno, pues ¿qué sería del laberinto sin una salida? ¿qué sería del recorrido sin un hilo de Ariadna para deshacer lo andado? ¿que sería de cualquier camino sin un origen, sin un principio?

Así, de nuevo mis pies están en el laberinto.
Es un regreso, pero al igual que todos los regresos, lo es sólo en cuanto aquí y ahora, pues como todo lo relacionado con lugares y caminos, la idea de regreso es relativa, y mi mirada nunca dejó de estar aquí.



The Anchor Song
La Canción Ancla

I live by the ocean
Vivo junto al océano
And during the night
Y por la noche
I dive into it
Me zambullo en él
Down to the bottom
Hasta el fondo
Underneath all currents
Bajo todas las corrientes
And drop my anchor
Y suelto mi ancla
This is where I´m staying
Aquí es donde me quedo
This is my home
Este es mi hogar

Del disco Debut de Björk.

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13 Comments:

At 2:57 a. m., Blogger Ashbless said...

Bienvenido, Sluagh, de regreso a tu laberinto.

Lo hemos visitado varias veces, y preguntabamos a los arcos sombrios y a su arañas por tí. Respondian con ecos de vacio. A veces con una brisa que olia a mar, o a papel guardado, o incluso a noche y estrellas.

Ahora que has regresado planteas preguntas o mejor dicho, nos haces conscientes de ese sutil tirón, de la marea que nos lleva a nuestro lugar.

No se cual es el mio. Quizás es el vértigo y la lenta pero fugaz velócidad de mi bicicleta. El tránsito de un lugar a otro de esta ciudad. Otras veces es un viejo y amado libro, y los días mejores la intensidad de cada momento. Esa sorpresa que te embarga cuando levantas la cabeza y ves que hay una infinidad de belleza cada minuto, en todas partes, junto y entre nosotros.

Si, creo que sabria decirte cual es el hogar que me llama, por el que lucho con mi enemigo íntimo, con esa sombra que es tan yo y tan falsa al tiempo. Con ese segundo de silencio sentado en el cojín, unidas las manos y en espera, y que de entre el profundo vacio surge esa felidad de estar ahí, de simplemente ser.

Bienvenido, hermano. Es fantástico que podamos volver a leerte de nuevo.

 
At 2:59 a. m., Blogger Ashbless said...

Por cierto, la canción es sublime, en su elección y en ella misma. Pero no la escucho. Ignoro si puede ser mi conexión.

Un abrazo

 
At 12:52 p. m., Anonymous Lughnasad said...

Muy interesante lo que comentas. Es algo que he visto cientos de veces, siempre ansiamos lo que no tenemos y no valoramos lo que tenemos. Durante la adolescencia era muy curioso ver cómo los tíos que tenían novia eran admirados por lo que no la tenían, y estos eran admirados por su "libertad" porlos que tenían novia. Ambos ansiaban estar en el lugar del otro, sin explotar las cosas buenas de ambas situaciones. En fin , son las contradicciones propias del ser humano.
Gracias por volver, estábamos solos en el laberinto. Ahora se respira ese aroma a café y se escucha ese murmullo de conversaciones entre amigos, esa sensación de estar ¿en casa?

 
At 4:07 p. m., Anonymous Suldu said...

Ya te echábamos mucho de menos. Lo de no disponer de internet en casa es un fastidio (yo lo he sufrido alguna vez cuando he estado fuera). Me ha gustado mucho tu reflexión acerca de los lugares de retorno y serenidad. Pienso que es algo más mental que físico, aunque a veces se pueden entretejer y mezclar hasta que no diferenciamos qué fue antes si el lugar o la sensación, y en que orden aparecieron en nuestra consciencia. En fin, ni yo mismo me aclaro con esto...
Espero que podamos vernos pronto o al menos hablar.

Un abrazo.

 
At 4:51 p. m., Blogger Sluagh said...

Gracias por la bienvenida Ashbless, y también por esa publicidad tan agresiva que haces XD

Respecto a lo que comentabas, el hogar, creo, es ese algo que se gana un lugar especial en nuestra mente, que recordamos con agrado y a veces con expectación. Puede ser un lugar o la compañía de alguien, o incluso algo tan intangible como una idea, un proyecto, algo agradable en lo que pensar o planificar.

Pero aquello que creo que lo caracteriza principalmente es algo que tienen en común todas las cosas, los momentos que has mencionado. Y es que cuando "estamos" en el hogar, o pensamos en él, no necesitamos pensar en nada más.

Saludos y gracias por el recibimiento.

 
At 5:12 p. m., Blogger Sluagh said...

"The anchor song", pese a lo breve y críptica que resulta, o más bien gracias a ello, es una de mis canciones favoritas de Björk. Durante la celebración de la entrada del nuevo milenio, en la nochevieja del 2000, el espectáculo que aportó Islandia a la gala fue Björk y un coro de voces cantando una versión a capela de la canción. Fue muy hermoso.
En youtube se puede ver el vídeo de aquella actuación aquí. Los 2 primeros minutos del vídeo es una especie de performance de unas personas embozadas sacando unas esferas luminosas del océano en un acantilado. No os asustéis, no os habéis equivocado de vídeo, a los 2 minutos empieza la actuación.

Sobre lo de que la canción no se reproduce, a mí me pasa lo mismo. Con Firefox no escucho nada, pero con el Internet Explorer sí. Es una cosa muy extraña, quizá sea problema del Firefox o de mi ordenador. Si no os funciona, probad con el Explorer. Intentaré arreglar el reproductor, o al menos averiguar si el problema está ahí.

Ciao.

 
At 5:21 p. m., Blogger Sluagh said...

Tienes razón Lughnasad, las personas siempre añoramos lo que no tenemos sin reparar apenas en lo que sí poseemos. Nos resulta más fácil fijarnos en aquello de lo que carecemos que en el conjunto de lo que sí y lo que no tenemos.
Los seres humanos somos caminantes, criaturas buscadoras, debe ser algo innato en nosotros el fijar la vista en lo lejano y lo inexistente más a menudo que en lo que está a nuestro alrededor. Es triste en parte, pero al menos así, mirando en la distancia, es como podemos emprender camino.

Gracias por la cálida bienvenida y el café. ¿Sentirse en casa? Yo creo que sí, pues no se convierte en nuestro hogar cualquier sitio en el que estén nuestros amigos.

Saludos.

 
At 5:38 p. m., Blogger Sluagh said...

Suldu, como dices, yo también opino que se trata de algo más mental que físico aquello que nos hace sentir "en casa". La compañía adecuada, una lectura, o incluso una actividad especialmente querida, nos hacen sentir como en casa, nos dan la sensación de que, sin importar la ubicación, estamos justo donde queremos estar. Incluso pensar en esas cosas, anticiparlas, nos aporta esa sensación.

Sí, a ver si nos vemos dentro de no mucho.
Suerte y un abrazo.

 
At 7:49 p. m., Blogger Artea said...

Recién acababa de descubrir tu sitio (merced a los enlaces de alguien que te hace buena propaganda) y pensé que el silencio que destilaba era presagio de una partida...quien sabe sin retorno.

Hoy tropiezo con este artículo que, debo reconocerte, me tocó.

Sospecho que tendrás un nuevo visitante.

Un abrazo.

 
At 2:01 p. m., Blogger Malena said...

Hola. Soy Malena. Amiga de Avalon y Etinarcadia y he entrado en su blog a ver si daban señales de vida y he leido tu comentario. De allí me he venido para tu blog, y me alegro de haberlo hecho porque eres de las personas que escriben con el corazón en la mano. Me ha gustado tu reflexión. Mucho.Volveré si me lo permites.

Un saludo.

 
At 3:39 p. m., Blogger Sluagh said...

Gracias Artea por tu visita, por supuesto eres bienvenida.
La verdad, por un tiempo casi temí que no encontrara el ánimo o la dinámica diaria necesaria par acontinuar el blog, pero como ves, por el momento me propongo evitarlo.
Será un placer verte por aquí.

Saludos.

PD: Yo más que "buena propaganda", llamaría a lo de Ashbless, publicidad agresiva, o SPAM descarado. Un abrazo

 
At 3:42 p. m., Blogger Sluagh said...

Hola Malena. Gracias por pasarte por aquí y por tus ánimos. Por supuesto, el laberinto estará abierto siempre que vengas.
Había oído hablar de ti en Calle Quimera, así que me alegro de que coincidamos por estos lares.

Saludos.

 
At 10:07 p. m., Blogger Artea said...

Una aclaración corta y solo para evitar confusiones, nada más.

En tu respuesta utilizaste un género que no se corresponde con mi identidad y naturaleza sexual.

A veces, en los matices, está la clave.

Mejor evitar posibles confusiones a más de uno.

:D

 

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